Ana García y Cherubina: cuando la pasión se convierte en destino
Hay encuentros que inspiran. Y después están aquellos que dejan huella porque recuerdan que las grandes historias no nacen de un plan perfecto, sino del valor de escuchar una intuición profunda.
En nuestro último encuentro de primavera del Foro MásMujeres tuvimos el privilegio de conversar con Ana García, alma creativa de Cherubina, una de las primeras marcas que abrió camino en el despertar de la moda sevillana contemporánea y que hoy se ha consolidado como referente nacional e internacional.
La presentación vino de la mano de su compañera del Colegio de las Irlandesas, la arquitecta Araceli León, quien nos introdujo en una conversación cercana, honesta y profundamente inspiradora.
Ana estudió Derecho en la Universidad de Sevilla y durante años preparó oposiciones. Sin embargo, un cambio inesperado —la marcha de su preparador a Madrid— abrió un vacío que terminaría convirtiéndose en oportunidad. Fue entonces cuando comenzó a mirar hacia otro lugar: hacia aquello que sus manos hacían casi de forma natural.
Descubrió un talento silencioso que llevaba años acompañándola. Las manualidades, la artesanía, la creación… “se le quitaban de las manos”.
Esa sensibilidad artística tenía raíces profundas. Su madre, Lola González, comenzó Bellas Artes con 25 años y llegó a ser profesora de Pintura Mural durante una década. Ana recordó durante el encuentro cómo desde pequeña quedó fascinada por los talleres, los pinceles, los tejidos, el bordado, la cerámica o el mobiliario. Por todo aquello que nace de las manos y del cuidado del detalle.
Y así llegó una de las grandes decisiones de su vida: abrir una pequeña tienda en Los Remedios impulsada por su pasión por la sombrerería artesanal.
Lo que comenzó entre tocados y sombreros terminó convirtiéndose en una firma con identidad propia. Tras formarse en Londres, Cherubina empezó a consolidarse en el diseño de tocados y más tarde dio el salto a la moda femenina, especializándose en invitadas, novias y líneas casuales.
Pero la historia no terminó ahí.
Ana compartió también cómo llegó un momento en el que comprendió que el crecimiento necesitaba equipo, estructura y visión compartida. Fue entonces cuando su pareja, Pedro Parias Jiménez, dejó su trayectoria profesional para incorporarse plenamente al proyecto empresarial, mientras ella continuaba liderando el universo creativo de la marca. Más tarde, su hermana Lucía asumiría el área de marketing y comunicación.
La pandemia supuso uno de los mayores desafíos para la firma. Como tantas empresas, Cherubina tuvo que reinventarse, adaptarse y volver a apostar. Y lo hizo atreviéndose a entrar con fuerza en el mundo de la moda casual, ampliando así su propuesta sin perder su esencia.
Hoy, casi veinte años después de aquella primera tienda, Cherubina viste a mujeres dentro y fuera de España, ha llegado a figuras públicas e incluso a la propia Reina Letizia, manteniendo siempre un sello reconocible: elegancia, feminidad, sofisticación y una profunda defensa de la producción local y el trabajo artesanal.
Actualmente, la firma cuenta con tiendas en Sevilla y Madrid, presencia en más de 40 tiendas multimarca y nuevas líneas que incluyen zapatos, perfumes, tocados y sombreros. Pero quizá lo más inspirador es comprobar que, pese al crecimiento, Ana sigue involucrándose personalmente en los procesos creativos, cosiendo, bordando y cuidando cada detalle.
Durante el encuentro no solo conocimos la historia de una marca. Descubrimos la historia de una mujer que supo escuchar aquello que la hacía vibrar y tuvo la valentía de transformar una incertidumbre en un camino propio.
Una conversación sobre intuición, decisiones, creatividad, familia, visión empresarial y perseverancia.
Y sobre todo, un recordatorio poderoso: a veces, el verdadero éxito comienza justo en el momento en que una mujer decide confiar en sí misma.

